Número 28: Octubre a diciembre de 2015

>Tribuna


Revista CEMCI - Número 28

Tribuna: Códigos éticos y buen gobierno.

Descargar PDF

Fichero PDF - 507.92 KB

Códigos éticos y buen gobierno.

Julio L. Arias Martín

El presente trabajo versa sobre el nuevo “modelo” de simplificación administrativa, surgida ya desde el año 2000 en el ámbito de la Unión Europea, con el paradigma de la “better regulation”, que tiene en la Administración Electrónica uno de sus ejes fundamentales de actuación. A raíz del contexto de crisis económica, las nuevas medidas instauradas por los nuevos modelos citados cobran en el campo de la tramitación de las actividades económicas, su mayor y mejor aplicación.

Sumario

Códigos éticos y buen gobierno: Notas introductorias.

- Marco conceptual.

- Referencia histórica

- Situación actual.

Códigos éticos en la administración local. Su contenido y procedimiento de aprobación.

- Concepto y naturaleza jurídica.

- Contenido de los códigos éticos.

Buen gobierno.

- Marco normativo.

- Aplicación de las previsiones de la Ley de Trasparencia relativas al buen gobierno en el ámbito local. Problemas prácticos.

- El Consejo de transparencia

El buen gobierno desde una perspectiva presupuestaria y económico-financiera.

1. CÓDIGOS ÉTICOS Y BUEN GOBIERNO: NOTAS INTRODUCTORIAS

1.1. Marco Conceptual

Antes de comenzar el estudio de la materia del presente artículo y adentrarnos en otras cuestiones es preciso hacer algunas precisiones teóricas que nos permitan luego acometer el estudio de esta temática con más soltura y acierto. Por ello, vamos a comenzar acercándonos al concepto de ética, centrándonos en la ética pública, por un lado, y buen gobierno, por otro.

Podemos definir la ética precisando su objeto de estudio. La ética estudia las actitudes, hábitos y comportamientos del ser humano. Analiza, estudia y trata de explicar las conductas de las personas, de los seres humanos, formulando determinadas proposiciones deseables en la actuación humana (MERINO ESTRADA).

Un vez que ya hemos concretado el concepto y contenido de la ética podemos avanzar en el de ética pública. Podemos definir la ética pública de una manera sencilla diciendo que es la ética aplicada o puesta en marcha en el ámbito de lo público. Es la ética que se adapta a las circunstancias y especialidades del comportamiento humano en cuanto quien desarrolla ese comportamiento es un responsable público, que puede ser político o técnico.

Y es que, como señala OSCAR DIEGO BAUTISTA en su artículo “Fundamentos éticos para un buen gobierno” cualquier mejora que se quiera conseguir en la percepción ciudadana de las instituciones públicas pasa necesariamente por elevar la conducta moral de las personas que la integran mediante la adecuada formación ética. Señala este autor que este incremento en la calidad ética del comportamiento de este grupo de personas que integran el sector público no se puede conseguir mediante controles externos sino a través de la concienciación. Y esto porque la desconfianza ciudadana en las instituciones se produce principalmente por la ausencia de principios o valores éticos o por la relajación excesiva de dichos principios o valores.

En este punto hay que hacer una importante precisión. Sin quitarle con este comentario la razón al mencionado autor, sí creo que el hecho de que se aluda al buen gobierno en una norma con rango de ley puede ayudar a consolidar los comportamientos éticos de los responsables políticos, si bien dicha “legalización” de valores no es por sí suficiente. Es un apoyo, ya que se tiende a identificar legalidad y moralidad, pero sólo con estas medidas no se consigue que sujetos adultos cambien valores éticos que se supone se han ido adquiriendo desde la infancia. Por ello, es necesario grandes campañas de concienciación de la necesidad de que exista un comportamiento ético en el ámbito político, que ayude a la ley a cumplir su fin último, que es que proliferen los comportamiento éticos frente a los antiéticos. Por tanto, el político no tiene que ver el comportamiento ético como una opción que se puede o no adoptar y que puede dar un rendimiento electoral o de otro tipo, sino que hay que conseguir que el comportamiento ético se imponga frente a cualquier tentación de comportamiento antiético, como si no hubiera otra posibilidad. Y es que el ciudadano exige que los comportamiento de los responsables políticos se adecúen a unos estándares éticos más o menos aceptados, castigando o sancionando las actitudes antiéticas. Podemos hacer aquí una cita de ARISTÓTELES y decir que “no se enseña ética para saber qué es la virtud, sino para ser virtuosos”.

Así, la ética pública necesita, en primer lugar, un conocimiento pleno y compromiso total de las autoridades políticas y funcionarios con el servicio objetivo y eficiente a la ciudadanía. Es lo que MAX WEBER denominó la “ética de la responsabilidad”, una ética vinculada primariamente con la persecución del interés general. Por ello no hay que pensar en la ética pública como algo abstracto, sino como algo concreto, ya que se materializa diariamente en una multitud de decisiones que se incluyen en los oportunos actos administrativos. En el ámbito de la actuación pública la ley ofrece en no pocas ocasiones una margen de decisión a operador público, es decir que una misma legalidad puede dar lugar a decisiones igualmente justas o injustas, dependiente de la actitud del emisor del acto. La ética pública ofrece al responsable público los elementos de valor necesarios para conseguir que dicha actuación sea éticamente adecuada.

Con esto enlazamos directamente con el concepto de buen gobierno y con la necesidad de contar con códigos éticos como medio para alcanzar dicho buen gobierno.

Podemos señalar con MERINO ESTRADA que el buen gobierno es el que promueve instituciones formales e informales de transparencia, participación, estabilidad, cohesión social y eficiencia. Me parece muy útil la delimitación que este autor hacer, definiendo el buen gobierno desde la perspectiva de las características que el gobierno debe tener para ser considerado éticamente correcto y así conseguir el calificativo de bueno. Vamos a ver cuáles son estas características que indica el mencionado autor:

[...]


Descargar PDF

Revista CEMCI

La Revista CEMCI es una publicación trimestral del Centro de Estudios Municipales y de Cooperación Internacional, Agencia Pública Administrativa Local de la Diputación de Granada.

Revista CEMCI - Número 28

ISSN 1989-2470

revista@cemci.org