Número 33: Enero a marzo de 2017

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Revista CEMCI - Número 33

Ocio: Granada; puerto de estrellas (II): Del éxtasis a la poligamia.

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Granada; puerto de estrellas (II): Del éxtasis a la poligamia

“Hubo un tiempo en el que Granada era el mundo en el que todos los días celebrábamos habernos conocido. Lo importante era no parar de hablar de la vida, de lo que decían las canciones sobre nosotros, de la literaturas y nosotros, del cine y nosotros…” May Oliver (Planta Baja 1983-1993)

Con la llegada del Planta, Granada alcanza el siguiente escalón, ya no precisa que sus artistas den el salto a Madrid para ser reconocidos y encumbrados. El local como centro neurálgico, se convertirá en un lugar endogámico de retroalimentación, donde los distintos grupos pueden dar sus primeros pasos, codearse con artistas que ya habían empezado a consagrarse, así como empaparse de toda la música que viajaba desde Londres y que se expandía por las salas del indómito lugar.

Ante semejante masa madre, los ochenta van discurriendo como un plan preestablecido, y los jóvenes que se ven azorados por compartir rincones de la ciudad con algunos de sus referentes musicales, se lanzan también a probar suerte mediante las numerosas puertas que comenzaban a abrirse. Así surge P.P.M a finales de 80. Banda de punk-rock que emerge con influencias destacadas del punk internacional como Ramones o Sex Pistols, incluso años más tarde atreviéndose a asaltar la gran manzana para grabar alguno de sus discos.

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En el 89 será cuando el revólver musical haga una de sus mayores muescas, aparece el primer producto del Planta. Los Planetas. El ambiente de toxicosmos que allí reinaba era el idílico para que una pandilla de jóvenes de la ciudad, decidiera aventurarse a expandirse juntos. Esta banda que primero se denominó Los subterráneos, y que evolucionó a su nombre actual, partió de los deseos de su cantante y referente Juan Rodríguez, J –estudiante de la facultad de Ciencias Políticas y Sociología-, el espíritu divergente de Florent –estudiante de la facultad de Derecho– y, la timidez de una singular bajista que tocaba de espaldas al público conocida como May. Estos deciden embarcarse en un paraje arduo y singular, colocando las primeras piedras de eso que mundanamente se conocerá como escena indie. Aquí nace el principio de una época prodigiosa. Unos chavales que fueron evolucionando hasta contar con una legión de fans, entre los que se incluyen los críticos musicales más prestigiosos del país. Es relevante cómo el grupo ha ido metamorfoseándose y, cambiando algunas piezas como la inclusión de Eric Jiménez en la batería. Todos estos engranajes que se han ido aderezando de forma armoniosa y sistemática, han dado lugar a himnos como Qué puedo hacer, Un buen día o Pesadilla en el parque de atracciones. Son relatos que hablan de la vida en Granada, de sus experiencias o de sus influencias –cada vez más experimentales–. Todo este rugir se colma gracias a un modo particular de entender la expresión musical, y que acabará por desparramarse gracias a su Refugio Antiaéreo en el Fargue. En este estudio de música confeccionan su sentir, mientras dan forma a trabajos de otros artistas a los que ponen en la lanzadera.

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La década de los 90 prometía no quedarse atrás, y algunos hitos importantes conformaron la cuadratura del círculo. En el 91 aparecen conjuntos como Mama Baker, con reminiscencias de la cultura pop y, con un estilo musical entre el pop y el rock. Aquí convergirán ilustres como Tacho González o el batería Nani Castañeda. Ese mismo año se formará también Lagartija Nick, sin duda uno de los exponentes fundamentales para comprender cómo será visitar los periplos posteriores sin moverse de los 90.

Los Lagartija se organizan con nombres como Antonio Arias, Juan Codorniu, Miguel Ángel Rodríguez Pareja y Eric Jiménez –más tarde con otro ilustre como Víctor Lapido–, e innumerables guiños a la cultura, como su nombre, con referencia a la Bauhaus. Se desmarcan con un carácter potente, un rock alternativo donde las letras tampoco quedan a un lado, alcanzando su cenit a partir del año 93. En ese año, Alberto Manzano, reúne en el bar del hotel Palace de Madrid –lugar donde solía acercarse Lorca– a Enrique Morente Cotelo y Leonard Cohen.

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El músico canadiense, enamorado de la cultura española y perplejo por un cierto síndrome de Stendhal con Granada, participó con letras y canciones, en una obra culmen de la historia de la música no solo española, sino universal. Ese año comienza a fraguarse, Omega.

De un músico que quería ser poeta, y de un flamenco que quería ser rockero, nace un disco que se adelantó a su tiempo. Granada mediante, puso las bases para que tres genios, colisionaran con los Lagartija. En él además colaborarán Estrella Morente y su madre Aurora Carbonell. Lo que podría parecer una lucha atomizada, acaba por transformarse en una simbiosis magna que ha necesitado el paso de los años para que su grandeza pudiera ser valorada, tal y como los veinte años que hoy día ya tienen a sus espaldas, lo que relativiza aún más su valor.

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Mientras la maquinaria granaína seguía engrasándose con nuevas sociedades musicales que permiten a la rueda seguir girando. Son mediados de los 90 y surge un conjunto exponencial de la escena local, aparece Niños Mutantes. Nani Castañeda, Miguel Haro y Juan Alberto Martínez, darán las pinceladas a una agrupación que se desmarca de cualquier clasificación y se desarrollará gracias a su carácter solvente, dando forma a una de las carreras más prolíficas del panorama.

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El siguiente alto en el camino no sólo se desplaza en tiempo, sino que también en espacio. Cerrando este lapso, se personan; Lori Meyers. Un grupo formado por unos chicos de Loja, que tomarán su nombre de una canción de los californianos Nofx. El trío lojeño estará compuesto principalmente por Antonio López –Noni¬-, Alejandro Méndez y Alfredo Núñez–, juntos se embarcarán en una carrera que comienza con Un viaje de estudios, su primer LP, y que se paseará por un conocido Hostal Pimodán, o por otra estación como Impronta, hasta dar cabida a seis discos de estudio.

El nuevo milenio se abre con un panorama de aceptación por todas las partes del medio, hasta el punto que muchos comienzan a consolidar sus carreras, mientras otros ahondan aún más en la experimentación. Uno de estos será J, el cantante de Los Planetas, abre un nuevo reducto a sus inquietudes y forma junto a su amigo Manu Ferrón; Grupo de expertos Solynieve. Una nueva aventura donde se evidencia aún más el carácter centrípeto que se vive en la ciudad, y de cómo unos y otros personajes influyentes de la música local, han ido cambiando de trajes, de instrumentos, de estilos, y sobre todo de compañeros, permitiendo que Granada se convierta en una gran familia, donde sus integrantes insuflan de la música que sus acólitos producen.

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La última década tenderá a producir nuevas bandas que alimentan el acervo. Las formaciones catapultadas por el nuevo escaparate que ha comenzado a resurgir con más fuerza en esta época, produce bandas como Napoleón Solo, compuesto por un líder carismático que hace las delicias del público y las suyas propias dando rienda suelta a sus inquietudes. Alonso Díaz, natural de Arjonilla –Jáen–, junto a su hermano Miguel Ángel Díaz y José Ubago, orquestarán una fusión que fue apadrinada por Eric Jiménez, y que trata de abrirse senda entre el vanguardismo más desaforado y el concepto más clásico, mamado en el conservatorio por alguno de sus componentes.

Este decenio comenzará con la pérdida de Enrique Morente. Un suceso que dejará huella en los músicos granaínos, quienes tenían en el cantaor a su maestro. Algunos de ellos se reunirán en Los Evangelistas, que rinde homenaje al genio. Su hija menor, Soleá Morente, sale a escena. Sus colaboraciones con Los Evangelistas le permiten recuperar el proyecto que tenía entre manos junto con su padre. Soleá recapitulará algunos de los éxitos que encumbraron a su progenitor, esencialmente del disco Omega.

En este transcurso comprobamos, como han ido surgiendo nuevas bandas que están recogiendo los esfuerzos y el testigo que sus antecesores habían producido. Movimientos y agrupaciones buscan no sólo evidenciar la escena, sino revalorizarla y conformarla como un producto propio, y por ende de escaparate para el público que visita la ciudad, una denominación de origen musical. Las nuevas agrupaciones que emanan en este periodo, son producto de las distintas acciones que el paso de los años ha permitido consolidar. Entre ellos se encuentran nombres como: Pájaro Jack, Apartamentos Acapulco, Brío Afín, Aurora o Cosmotrío. El espectro que se ha acabado maquilando, es la quinta esencia moldeada con paciencia hasta dar forma a este cluster que es Granada.

Revista CEMCI

La Revista CEMCI es una publicación trimestral del Centro de Estudios Municipales y de Cooperación Internacional, Agencia Pública Administrativa Local de la Diputación de Granada.

Revista CEMCI - Número 33

ISSN 1989-2470

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