Número 32: Octubre a diciembre de 2016

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Revista CEMCI - Número 32

Tribuna: Hacia la smart city.

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Hacia la smart city.

Eva M. Sánchez Teba

Sumario

¿Qué es una Ciudad Inteligente?

¿Por qué son necesarias las Smart Cities?

Las críticas hacia el modelo de Smart Cities

Estrategia de implantación de una Smart City

Los agentes implicados: Stakeholders

Resumen:

El siglo XXI está llamado a ser el siglo de las ciudades. Así, según Naciones Unidas, en el año 2012, la población mundial alcanzó los 7.000 millones de personas y se espera llegar a los 9.300 millones en 2050 y a los 10.100 millones a finales de siglo.

Ante este escenario, se deben diseñar nuevas estrategias para mejorar el rendimiento de la ciudad y la sostenibilidad de la misma. Aquí es donde aparece el concepto Smart City (traducido habitualmente en español como Ciudad Inteligente), se conoció a principio de los años 90 del siglo pasado como un enfoque para afrontar los problemas relacionados con la eficiencia energética, los impactos ambientales y el cambio climático, que en aquellos años empezaban a preocupar a las ciudades como grandes emisores de CO2.

En los últimos tiempos ha perdido peso la consideración de la centralidad de la tecnología en el desarrollo de una Smart City y se da más peso a una visión integrada y holística de la Ciudad Inteligente como un sistema funcional complejo y multidimensional, en el que los ciudadanos sean el centro y compartan decisiones con los agentes políticos y económicos.

1. ¿Qué es una Ciudad Inteligente?

“La experiencia histórica demuestra de modo irrefutable que el florecimiento de la vida local presupone el disfrute de amplia autonomía nutrida por la participación auténtica de los vecinos” (Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local).

El papel de las entidades locales como garante de la satisfacción de las necesidades de los ciudadanos y de la correcta prestación de los servicios públicos, se ha vuelto más compleja en los últimos años por distintos motivos: el mantenimiento de la Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local de 1985, que no permite contemplar y abordar de forma sistemática la prestación de los servicios públicos en los distintos tipos de municipios y la aprobación de la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, de diciembre de 2013, donde se han acometido modificaciones de la prestación de los servicios básicos y en la determinación de los nuevos, de manera que se eviten duplicidades y solapamientos, facilitando una prestación más racional y con la suficiente financiación (Plan Nacional de Ciudades Inteligente, 2015).

Además, la población urbana del mundo se duplicará a partir de 2010 (2.600 millones) para pasar en 2050 a (5.200 millones) (Naciones Unidas, 2011). Por lo tanto, las ciudades se enfrentarán a retos relacionados con el crecimiento, el rendimiento, la competitividad y los medios de vida de los residentes.

Ante este escenario, se deben diseñar nuevas estrategias para mejorar el rendimiento de la ciudad y la sostenibilidad de la misma. Aquí es donde aparece el concepto Smart City (traducido habitualmente en español como Ciudad Inteligente), se conoció a principio de los años 90 del siglo pasado como un enfoque para afrontar los problemas relacionados con la eficiencia energética, los impactos ambientales y el cambio climático, que en aquellos años empezaban a preocupar a las ciudades como grandes emisores de CO2.

Con el paso del tiempo, el concepto de Smart City ha ganado en recorrido y a los retos anteriores se han unido otros, como la mejora de la calidad de vida, el aumento de competitividad económica, la preocupación por la seguridad ciudadana, la transparencia y la gobernanza más participativa o la incorporación de innovaciones tecnológicas.

En los últimos tiempos ha perdido peso la consideración de la centralidad de la tecnología en el desarrollo de una Smart City y se da más peso a una visión integrada y holística de la Ciudad Inteligente como un sistema funcional complejo y multidimensional, en el que los ciudadanos sean el centro y compartan decisiones con los agentes políticos y económicos.

Al mismo nivel que la evolución conceptual, la definición de Ciudad Inteligente ha ido desarrollándose y enriqueciéndose con el paso del tiempo. Existen multitud de definiciones que tratan de caracterizar el concepto “smart”, en ocasiones de forma interesada, para que se adapte a las necesidades y los objetivos específicos de un sector o colectivo determinado. La relativa juventud del término, así como la gran cantidad de ideas y modelos alrededor del mismo, han agravado la confusión sobre lo que se entiende hoy día como Ciudad Inteligente (Ciudades y ciudadanos en 2033, 2015).

Consideramos, por tanto, necesario, un recorrido por la literatura en relación a la evolución y al itinerario que ha tenido el concepto de Smart City.

Smart City es un concepto relativamente nuevo que es altamente dependiente del contexto (país, el gobierno, los recursos naturales, el conocimiento de las TICs y de las capacidades del mismo) (Weisi y Ping, 2014 ). La literatura reconoce la falta de consenso sobre en la definición y/o clasificación de las Ciudades Inteligentes (Ponting, 2013). La diferenciación entre las Smart Cities y conceptos similares, como ciudades creativas e inteligentes es borrosa, y muchos líderes afirman que sus ciudades son “smart” sin cumplir una determinada norma. En 2008, Hollands ya se preguntaba dónde encontrar una Smart City real. Era el momento de la creación del concepto de Smart City con la idea de introducir las nuevas tecnologías en la ciudad. (Hollands, 2008). Por lo tanto, existe la necesidad de una definición clara de los factores determinantes de una Ciudad Inteligente y un proceso de certificación consensuada y clara (Allwinkle y Cruickshank, 2011 y Hollands, 2008).

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La Revista CEMCI es una publicación trimestral del Centro de Estudios Municipales y de Cooperación Internacional, Agencia Pública Administrativa Local de la Diputación de Granada.

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ISSN 1989-2470

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