Número 25: Enero a marzo de 2015

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Bruselas eleva al 2,8% su previsión de crecimiento para España en 2015.

La Comisión Europea mejora los pronósticos sin llegar al optimismo del Gobierno.

Jueves, 30 de abril de 2015


Ni la economía crecerá al 3% sine die ni el paro bajará del 20% el año próximo. La Comisión Europea ha rebajado hoy ligeramente el optimismo del cuadro económico de España, uno de los países que más crece y cuya economía mejora más en el continente, pero a la vez uno de los lugares donde son más visibles las cicatrices de la crisis. Bruselas pronostica que el PIB español crecerá el 2,8% este año y el 2,6% el próximo: una y tres décimas menos respecto a las cifras del Gobierno, pero aun así un avance robusto, que supone una mejora de medio punto en la previsión para este año.

Así sucede con todos y cada uno de los datos: Europa ve en España una recuperación sólida, pero en cada una de las partidas importantes matiza el optimismo del Gobierno, que la pasada semana presentó un programa de estabilidad para los próximos cuatro años, pero también pensando en las próximas elecciones.

Las previsiones económicas son una variante solemne de la dramaturgia. Las del Gobierno deben ser leídas necesariamente a la luz de la proximidad electoral. Las de Bruselas cuentan en esencia la misma historia, pero menos almibarada, especialmente en las dos variables clave de la economía española: el desempleo y las cuentas públicas, que han dado los mayores disgustos a lo largo y ancho de la Gran Recesión.

La tasa de paro bajará al 22,4% este año y al 20,5% el próximo (el Gobierno pronostica 22,1% y 19,8%; medio punto de diferencia equivale, grosso modo, a algo más de 100.000 desempleados). El déficit público será del 4,5% del PIB este año y del 3,5% el próximo, con serios riesgos de incumplir los objetivos por la prometida rebaja fiscal; el Ejecutivo vaticinaba hace unos días un 4,2% y un 2,8% para 2015 y 2016. Finalmente, la deuda pública sigue en ascenso y cerrará el año próximo en el 101,4% del PIB y al alza; el Ministerio de Economía decía que la deuda empezaba a declinar el año próximo y en tasas inferiores al 100% del PIB.

La Comisión sombrea el optimismo del Gobierno, pero prevé dos ejercicios muy positivos. “Tras una larga recesión, el crecimiento ha vuelto”, resume el informe, con el músculo que proporcionan la mejora del empleo, de las condiciones financieras y de la confianza. Bruselas ve una recuperación liderada por la demanda doméstica: los cantos de sirena de la reactivación vía sector exterior y el cambio de modelo productivo se van desvaneciendo. España se beneficia de la mejoría general en Europa, y muy especialmente del abaratamiento del precio del petróleo y la devaluación del euro, propiciada por las políticas expansivas del BCE. La aportación del sector exterior será ligeramente positiva en 2015 y 2016. Pero el motor de la recuperación es la demanda interna, sustentada por la mejoría en el empleo y por el regreso del sector inmobiliario desde las cenizas del último lustro largo: “Tras siete años de ajuste se espera un modesto repunte en la construcción”, dicen las previsiones.

El mayor déficit de Europa

Los riesgos se han reducido considerablemente, pero en el caso de España la Comisión destaca los asociados al proceso de desapalancamiento (la necesidad de reducir el empacho de deuda pública pero sobre todo privada de los últimos años) y el desacople entre el ciclo económico español y el del resto.

El fuerte incremento del consumo privado y de la inversión llegan en momentos de “volatilidad en los mercados financieros y de desaceleración en varias economías emergentes”. Además, Bruselas duda de los esfuerzos de consolidación fiscal ante “el impacto de las reforma fiscal sobre los ingresos, las deudas en el sector de autopistas y los riesgos asociados al año electoral”.

España tendrá el mayor déficit público de Europa en 2015 y 2016 a pesar de que el desempleo (y por tanto los subsidios) se reduce, y de que la partida de intereses de la deuda ha menguado gracias a las compras de activos del BCE. Si esos pronósticos se cumplen, Madrid incumplirá la meta fiscal de 2016. A pesar de ese dato, a pesar de que la presión fiscal española está casi 10 puntos de PIB por debajo de la media –a la altura de Bulgaria—y a pesar de las advertencias de Bruselas, el Gobierno ultima una rebaja de impuestos. Las fuentes consultadas en la Comisión ofrecen siempre la explicación clásica de la cercanía electoral, pero también subrayan los riesgos que entraña esa rebaja fiscal con el agujero en las cuentas públicas que sigue presentando España.


Fuente: El País

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ISSN 1989-2470

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